5 prácticas para terminar relaciones con responsabilidad afectiva

Somos libres de estar con quien queramos y de dejar de estarlo. Sin embargo, tratándose de relaciones sentimentales lo correcto es garantizar cierto acompañamiento más allá del estado del vínculo.

La responsabilidad afectiva implica hacernos responsables del sentimiento ajeno que ocurren en torno a una relación sexo-sentimental. Queda claro que en poliamor o incluso bajo relaciones tradicionales jamás perdemos nuestra libertad. Ahora bien, ser condescendientes con el otro en la ruptura no implica perder ese derecho.

No suena justo ser dos o más mientras queremos y luego simplemente dejar a las personas a la deriva emocional. Aunque tú puedes hacer lo que quieras, la dejadez forma parte del egoísmo emocional tanto como los celos. Si quieres ser responsable afectivamente incluso al terminar una relación, aquí te extiendo algunas propuestas… ¡Sigue leyendo!

#5 Olvida el Ghosting

Ser responsables afectivamente es sobre todo dejar atrás el ghosting. Básicamente, esta práctica consiste en desaparecer de repente como método para culminar una relación. Esto suele ocurrir con vínculos cortos y relaciones iniciadas a través Apps de citas y redes sociales.

Si queremos terminar una relación por muy corta que sea lo correcto es tomarnos el tiempo de conversarlo. Dejar de responder mensajes y llamadas o peor aún, bloquear a la persona es poco ético y dañino. Lo correcto si tenemos la iniciativa de la ruptura es dejar en claro que no queremos continuar y escuchar al otro, al menos.

Por supuesto, hay situaciones de acoso y chantaje emocional que ameritarán poner tierra de por medio. Es evidente que tu integridad es lo primero. Restando esto,  lo cabal es conversar, escuchar al otro y ser sinceros.

#4 Pondera el alcance de la relación que terminas

La experiencia humana en cuanto a relaciones románticas sugiere que no todas las relaciones pueden terminar igual. Cada persona es única y así mismo, cada relacionamiento tiene sus características en cuanto a interacción, vinculación, tiempo de duración, etc.

Por eso terminar una relación requiere cierto tiempo de reflexión y una suerte de planificación. Si la relación es muy larga, es probable que el tiempo que debamos invertir en la ruptura, dialogo y desapego sea mucho más largo. Así que medita para evitar la indecisión y escenarios en los que juegues con la otra persona.

Estar seguros de lo que nosotros mismos sentimos a veces suele ser difícil y manifestarlo, cuesta arriba. El mundo de las relaciones tradicionales además exige silencio sepulcral pero lo conveniente siempre es la sinceridad. Meditar, hablar y escuchar es la píldora de la responsabilidad afectiva.

#3 Crea un mínimo espacio para el dialogo

Una vez ponderada, trabajada y decidida la ruptura lo correcto es crear un mínimo espacio de comunicación. No se trata solo de comunicar la decisión unilateral de la ruptura: Es más bien hablar y sobre todo dejar que la otra persona se exprese y desahogue.

Por ello, este espacio no es un una sola conversación definitiva o una notificación. Se trata de generar un periodo de tiempo con conversaciones por teléfono, mensajes de texto y también conversaciones en persona para aclarar cosas. Por supuesto, solo te someterás a conversaciones maduras, civilizadas y sinceras.

*Si la conversación se torna conflictiva, violenta o termina en manipulación lo correcto es manifestarlo y alejarse lo antes posible.

#2 Brinda apoyo emocional esporádicamente

Parte de crear el espacio de comunicación es mantener las puertas abiertas para brindar cierto apoyo emocional. Piensa que mientras la relación te gustaba o te motivaba, invertías grandes cantidades de tiempo en esa persona. Es probable que ella o él se hayan quedado en ese estadio, por lo cual lo mínimo que merece  brindarle cierta cooperación para que tenga también su cierre.

Si la otra parte es una persona tranquila no hay razón para que de repente puedas ayudarle a asimilar todo. Hablen en son de amistad, escúchale e invierte un tiempo moderado en eso.

El tiempo que dedicamos al apoyo emocional debe ser suficiente para el desahogo pero no muy amplio. El hecho es que estamos ayudando a esta persona a sanar sus propias heridas y enseñarles que la amistad es posible.

Así que evita que crea cualquier confusión en el otro.

#1 Aléjate progresivamente

Como alternativa a la conflictividad o el ghosting está el alejamiento progresivo. Quizás sea bueno en algún momento dejar de frecuentar a la persona, pero siempre pueden chatear. Eso es lo bueno de las nuevas tecnologías.

El objetivo es que la persona no se sienta abandonada repentinamente. A nadie le gusta el rechazo y este se relaciona directamente a nuestra autoestima. Por supuesto, iniciar el alejamiento también es vital para que la persona se acostumbré e internalice que todo cambio.

Lo importante es darle su espacio a la persona progresivamente. La idea es evitar un shock, aunque tampoco podemos evitar alejarnos y pensar que todo es normal: piensa en un proceso paulatino en beneficio del otro, eso es responsabilidad afectiva

Por supuesto, reitero que todas estas prácticas aplican solo a personas respetuosas, moderadas y no violentas. Cualquier síntoma de violencia, manipulación o daño verbal es razón válida para simplemente alejarte.

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